Un día de mierda
Hoy es uno de esos días en que uno quiere simplemente dormir y no despertar por horas… o siglos. Me despierto y mi mamá me dice que la jubilación de mi papá es minúscula y que cuando él se muera ella va a quedarse en la calle. Obviamente le digo que no, que tiene 4 hijos que siempre van a estar ahí. Pero no la convenzo mucho. Luego, después de almorzar, la invito a caminar, pero le advierto que son 2 horas y a ritmo constante. Ella me dice que ningún problema, que ella camina rápido. Craso error mío. Mi mamá se distrae al conversar y baja el ritmo. Yo me irrito porque quiero seguir un ritmo constante. San Dross Rotzank dice que caminar adelgaza y yo creo en lo que dicen los santos. Resultado: mi mamá se pone sensible y se enoja conmigo, por bruto. Termina yéndose a otro lado y yo, frustrado y enojado (sobre todo conmigo mismo), me recluyo en la oficina de mi papá para leer sobre cómo ganar dinero escribiendo blogs (sep, ríanse nomás los weones). Y aquí estoy, cansado y enojado y ...